jueves, 16 de mayo de 2013

PAZ DENTRO Y FUERA

Paz, esa palabra que a veces es tan amplia, es tan ambigua y es al mismo tiempo tan indefinible.

La Paz, vista como la No confrontación, la No violencia, quizás como la ausencia de conflictos o rupturas de lo rutinario o cotidiano.

Si preguntamos, a modo encuesta, en nuestro entorno, ¿qué es la paz? tendremos en pocos minutos un manojo de criterios y definiciones. Yo las llamaré "perspectivas".


Como seres vivos y en permanente cambio, buscamos, perseguimos incansablemente algunos estados interiores de bienestar. La felicidad es uno de ellos y la paz es otro. Aspiramos la paz en el entorno, considerando que al cambiar el entorno, la paz llega a nuestro interior de manera automática.

Lo más probable, dependiendo de la perspectiva de paz que se tenga, al modificarse el entorno a nuestro parecer, sucederá algo: la calma. Sin embargo, la calma es tan transitoria como lo es la capacidad del ser humano de habituarse a su nueva realidad; hecho esto, aparecerán nuevamente aspectos disruptores de esa Calma y nuevamente se entra en un estado de No Paz.

Tan subjetivo como la felicidad o el amor, el estado Paz es una conjunción de la perspectiva que cada persona tiene de la paz y su capacidad para asimilarla de manera humana y amorosa. Entonces, la paz no es una solución externa, ni una búsqueda personal al estilo de los Templarios que buscaban el Santo Grial; la Paz es un estado interno, es la capacidad de encontrar sosiego aún en medio de las peores tormentas.

¿Cómo se logra ESA Paz? es una receta particular. Un traje a la medida, porque, tantas perspectivas de paz hay, como formas de obtenerla.

Se vuelve tarea obligada, entonces, buscar esa contraparte que efectivamente despierta la sensación de Paz interior, no calma pasajera, más bien, esa sensación de libertad y sosiego que trae la paz personal. A partir de allí, se va diseñando el traje a la medida. Se buscan las formas y herramientas para lograr asimilar lo externo que quebranta lo interno y balancear lo interno que percibe la realidad externa de acuerdo a su propia perspectiva.

Hay un ingrediente básico e importante en ese Traje a la Medida: el amor. Cuando se nubla la capacidad de mirar desde el amor, se nubla la perspectiva y sucede la No Paz. Si nos fijamos con detenimiento, en cada contraparte, en cada situación o estado que se asemeja a la Paz, está involucrado el amor, en cualquiera de sus manifestaciones.

Para poder lograr asimilar un entorno de No Paz, es necesario siempre, encontrar los espacios de verdadera paz interior. Y veremos cómo, al mirarlo diferente, el entorno, a su propio ritmo, va adquiriendo matices diferentes y se va ajustando a la perspectiva personal de paz de cada quien.

No hay Una Paz, hay miles de millones de Paz, tantos como humanos existimos, más allá de los macroconceptos de Paz Mundial, más allá de la No violencia, más allá de la No Agresión.

Te invito a que mires dentro de ti, y descubras tu propia perspectiva de la Paz, y encontrarás poco a poco, los senderos y ayudas para llegar a ella.

Todos somos portadores de Paz y esa no es una epidemia que cae mal, o si?

Con y desde el Amor...

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