En los tiempos previos a la explosión tecnológica que hoy nos abruma con toneladas de información y entretenimiento, nuestras madres, abuelas y bisabuelas llenaban sus tiempos de ocio con manualidades.
Manteles, cuadros, cojines, sábanas, ropa primorosamente bordados, tejidos, anudados e hilados por madres y abuelas llenaban la casa.
Era una época en que los ratos libres se usaban para compartir en familia y usar las manos de manera creativa.
Hoy cobra cada vez más importancia mirar con reverencia esas prácticas. Si bien antes se hacía porque era lo más usual, hoy puedo encontrar infinidad de razones que influyen directamente en el bienestar, paz y relajación ante la voracidad de un mundo que amenaza con engullirnos a pedacitos usando a su estratega favorito: el stress.
Muchas personas se refugian al llegar a casa, en sus computadores, jugando, revisando correos, en redes sociales. O viendo TV. Y pregunto: ¿acaso esas actividades los desconectan de la aceleración que traen del día y de la llovizna permanente de noticias angustiantes? Creo que no.
Hacer alguna manualidad hace que concentremos toda nuestra atención visual y motora en la tarea creativa. Sólo está disponible el sentido del oído que poco a poco, al irnos concentrando en la tarea, va quedando en un segundo plano.
Y en ese momento, podemos desconectarnos del ajetreo diario. Damos rienda suelta a la creatividad que todos llevamos dentro, esa con la que coloreábamos sin empacho alguno los montones de dibujos que mamá colocaba en la nevera, esa que por convenciones sociales, creencias y tabúes, en muchos casos, se van dejando dominar y callar por la "adultez". Y resulta que esa "adultez" trae consigo una calcomanía que se adhiere al pecho del "adulto": Gente grande y estresada.
Hombres y mujeres por igual encuentran placer y relajación en alguna manualidad. Se nos ha inculcado que manualidades son artes femeninas, sin embargo, varones, lean: bricolaje, modelismo, pirograbado, talabartería, incluso dibujo y pintura, también son manualidades y por cierto, muy apropiadas para hombres.
Lo interesante de liberar la mente en una actividad que no sea físicamente extenuante, ni tecnológicamente abrumadora, es que además de encontrar habilidades ocultas o poco exploradas en cada persona, se puede convertir incluso en un espacio de tiempo de compartir familiar. Y enriquece la decoración propia y de amigos y familiares con hermosas obras "hechas especialmente para ti", que sin duda, serán apreciadas y muy valoradas.
Darle un espacio a la belleza creada por el hombre también es un acto Sanador.
Date permiso!
Hombres y mujeres por igual encuentran placer y relajación en alguna manualidad. Se nos ha inculcado que manualidades son artes femeninas, sin embargo, varones, lean: bricolaje, modelismo, pirograbado, talabartería, incluso dibujo y pintura, también son manualidades y por cierto, muy apropiadas para hombres.
Lo interesante de liberar la mente en una actividad que no sea físicamente extenuante, ni tecnológicamente abrumadora, es que además de encontrar habilidades ocultas o poco exploradas en cada persona, se puede convertir incluso en un espacio de tiempo de compartir familiar. Y enriquece la decoración propia y de amigos y familiares con hermosas obras "hechas especialmente para ti", que sin duda, serán apreciadas y muy valoradas.
Darle un espacio a la belleza creada por el hombre también es un acto Sanador.
Date permiso!
